ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA Y CÁNCER -2ª PARTE-

Blog 16 febrer

PROTEÍNAS VEGETALES

El exceso de proteína, tanto vegetal como animal, reduce la energía del organismo y acidifica la sangre produciendo cáncer.

Las proteínas de origen vegetal como la que se encuentra en los cereales integrales, legumbres y derivados de la soja, son más fáciles de asimilar que las proteínas de origen animal. La proteína de la quinoa y del amaranto está en el mismo rango de la mayoría de las carnes. Quinoa y amaranto son en realidad semillas de un gran valor nutritivo.

Es beneficioso tomar las proteínas por la mañana y al mediodía y no por la noche, porque limitan el desarrollo de la flora intestinal debido a la putrefacción (pescado) o fermentación (proteína vegetal).

Las legumbres, como las lentejas, garbanzos, azuquis, judías blancas, negras, alubias,… y los derivados de la soja como el miso, tofu fermentado y el tempeh, junto con el seitan, proteína elaborada a través de la espelta, constituyen la fuente de proteína vegetal más importante en la alimentación macrobiótica.

Esta proteína vegetal la alternaremos con la proteína animal (mejor sustituir la carne por pescado), por ejemplo el pescado blanco, dos o tres veces por semana. El pescado azul tiene más grasa y es menos digestivo que el blanco, pero contiene más cantidad de omega-3. Lo tomaremos una vez a la semana.

La ventaja de la proteína vegetal es que no se pudre en la digestión, como le pasa a la carne. El pescado, fuente de proteínas animales, también es una buena opción, pero debe ser salvaje, porque los de piscifactoría, alimentados con piensos, tienen un problema de aumento de tóxicos y además su sabor es distinto. El pescado, cuanto más pequeño menos tóxicos contiene.

El mejor acompañamiento para el pescado es la verdura, que lo hace más digestivo.

Nos pensábamos que la fuente de proteína más importante era la carne (entre 18% y 22% de proteínas), pero no es así. Las legumbres (lentejas, garbanzos, azukis, judías, soja -no comerla sin fermentar-) llegan al 25% y al 33%. Por eso no es necesario comer una gran cantidad de legumbres, sólo un 15% de lo que ingerimos en el desayuno o en el almuerzo.

Los aminoácidos de las legumbres facilitan el funcionamiento fluido de los neurotransmisores cerebrales, como la serotonina, que nos proporciona bienestar, y la melatonina, que nos ayuda a dormir.

Si combinamos las legumbres con los cereales, sumamos los aminoácidos de las legumbres con los aminoácidos de los cereales y conseguimos toda la gama de aminoácidos esenciales, una proteína completa y muy sana que reduce el riesgo de cáncer. Son la carne de las personas sanas.

Las legumbres poseen muchos fitoquímicos anticancerosos, como las catequinas, tambien presentes en el té verde, flavonoides, fitoesteroles, tocoferoles. También contienen saponinas, que son antiinflamatorias y potenciadoras del sistema inmune. La quinoa, pseudocereal, también contiene saponinas.

Las legumbres contienen gran cantidad de antioxidantes.

El más grande de sus beneficios se encuentra en su gran fuente de fibra, que nos ayuda a controlar el colesterol, la diabetes y la hipoglucemia.

Las legumbres, para que se ablanden en su cocción y contengan más minerales, las cocinaremos con alga kombu.

Son un alimento vital para la superación del cáncer. Las comemos en la 2ª fase de la curación del cáncer, como veremos más adelante. Es recomendable, como mínimo, consumir legumbres tres veces a la semana.

Garbanzos: Son las legumbres con más calcio. El garbanzo contiene 3 veces más triptófano que el resto de alimentos.

El triptófano es esencial para que el cerebro segregue serotonina, aminoácido que nos ayuda a mejorar el tono vital, y melatonina para relajarnos y dormir.

Los garbanzos también tienen un alto contenido de magnesio y vitaminas del grupo B, cuyas propiedades de ambos son similares al triptófano.

Son ricos en carbohidratos complejos, que generan una energía constante debido a su gran cantidad de fibra. Esta fibra es muy útil en las personas con estreñimiento.

Para que no nos resulten indigestos, hay que cocinarlos con comino y comerlos, además, con el caldo de cocción. Se recomienda masticarlos a conciencia después de aplastarlos con el tenedor. Si aún así nos producen flatulencias, les añadiremos una cucharadita de vinagre de arroz al finalizar la cocción, y los trituraremos con un pasapurés. Una receta para preparar garbanzos, sabrosa y digestiva es el hummus (ver libro segundo “De la fibromialgia a la Salud”).

Los garbanzos son una fuente de potasio, ayudan a reducir la retención de líquidos y a controlar la hipertensión y el colesterol. Conviene evitar los garbanzos en conserva, ricos en sodio.

Son una fuente de lecitina que mejora el funcionamiento del hígado, previenen la destrucción de las neuronas en el envejecimiento cerebral.

Los garbanzos son las legumbres con mayor contenido de ácido fólico, esencial en las embarazadas y los niños. También reducen el riesgo de un ataque al corazón.

La calidad de su proteína es similar a la de la carne o pescado y con muchas ventajas respecto a la proteína animal.

Azukis: La MTC (Medicina Tradicional China) recomienda consumir azukis para mejorar la circulación, fortalecer el corazón, el hígado y especialmente los riñones.

Dan un gran aporte de energía y por tanto se aconsejan en el embarazo y la lactancia. También en enfermedades como el cáncer (2ª fase), fibromialgia y fatiga crónica.

Los azukis son las únicas legumbres que no provocan gases. Son ideales en todas las edades, desde la infancia hasta la vejez y especialmente para las personas con el estómago delicado.

Son una buena fuente de carbohidratos y proteínas. Gracias a su potente acción diurética y depurativa, se usan en las infecciones de orina y los problemas relacionados con los riñones (cálculos renales recurrentes, nefritis, nefrosis,…)

Las azukis destacan, especialmente, por sus antioxidantes. Contienen más que los arándanos, conocidos por esta propiedad. Son también alcalinizantes.

La judía azuki se cuece más rápido que el resto de legumbres. Mezclada con arroz es un plato que equivale a un trozo de carne. También es preferible comerlas con el caldo de su cocción.

Lentejas: Legumbres muy energéticas, su energía es a largo plazo. Contienen grandes cantidades de zinc y de ácido fólico, que son esenciales para el sistema inmunitario.

Por su contenido en fibra, combaten el estreñimiento y mejoran la cifra de colesterol. Previenen el cáncer de colon y la aparición de divertículos intestinales.

Tienen gran cantidad de hierro, que se absorbe mejor si las comemos guisadas con verduras y acompañadas con cereales como el arroz, mijo, quinoa…

Sus proteínas son equivalentes a la proteína animal.

De entre todas las lentejas destacan las más yang, las más pequeñas y oscuras, que son las de tipo DuPuy.

Las legumbres, así como también los cereales, tienen que estar bien cocidas para poderlas digerir. Si las comemos precocinadas habrán sido cocidas con bicarbonato, que les quita las vitaminas, sobre todo las del grupo B.

Las legumbres no se tienen que remojar, como es costumbre, porque en el agua del remojo quedan enzimas que necesitamos para digerirlas.

La soja: La legumbre más nutritiva es la soja, pero, cocinada como las otras legumbres, es difícil de digerir. Contiene ácido oxálico. Tiene que estar fermentada, por eso la leche de soja podemos decir que es indigesta y no es saludable.

La soja contiene todos los aminoácidos esenciales, y la mejor manera de tomarla es la más elaborada, o bien en forma de miso (el más aconsejable es el de cebada), o bien en forma de tofu fermentado y también en tempeh. También las salsas de soja shoyu y tamari son imprescindibles en la macrobiótica.

La soja es una legumbre muy especial. Es una fuente excelente de compuestos fitoquímicos anticancerosos entre los que destacan las isoflavonas (fitoestrógenos), entre ellas está la genisteina, que es capaz de bloquear la proliferación de las células tumorales e inhibir la angiogénesis. Es considerada como uno de los cinco granos sagrados; los otros cuatro son cereales y son el arroz, la cebada, el trigo y el mijo. Actualmente, ni cebada ni trigo, ya que están mutados y tienen gluten.

Los chinos la llaman “Tatou” que significa “legumbre suprema” porque la consideran, además de alimento, como un medicamento ya que la usan para:

-Rebajar el nivel de colesterol

-Combatir el cáncer

-Reducir la tensión arterial

-El corazón

-Regular el nivel de azúcar en la sangre

-Combatir la anemia

-Aliviar los síntomas menstruales y menopáusicos

-Regular el intestino

-Combatir las alergias

-Fortalecer los huesos

La soja contiene tres macronutrientes que necesitamos para estar bien alimentados: proteínas, vitaminas y minerales, incluso el ácido fólico y el hierro.

La soja es el único alimento vegetal que contiene proteínas completas. La calidad de los aminoácidos de las proteínas de la soja es igual a la de la carne, leche y huevos.

Los aminoácidos son moléculas muy sencillas que al unirse forman las proteínas.

La soja contiene:

-1,5 veces más proteínas que el queso

-2 veces más proteínas que la carne y el pescado

-3 veces más proteínas que los huevos

-11 veces más proteínas que la leche

Por ello la hace una fuente barata de proteína de gran calidad, pero tiene que ser ecológica, porque las demás son transgénicas.

Otros productos elaborados con soja:

Tofu : El tofu tiene que ser fermentado y nunca deberá comerse crudo.

De la misma forma que se hace el queso, el tofu se elabora del requesón de la leche de soja amarilla, como resultado de añadir un coagulante.

Tiene un sabor neutro y una textura cremosa y ligera. Podemos encontrar muchas variedades en el mercado: fresco, ahumado, macerado a las finas hierbas… Además en consistencias distintas: duro (el más recomendable ya que es más nutritivo) y blando.

Es un alimento yin del que no se puede abusar, solamente una o dos veces por semana. No se recomienda en el cáncer.

Es más aconsejable en verano.

El tofu se usa como medicamento ya que enfría más que el hielo sin quemar la piel. Se utiliza para contusiones, fiebre, quemaduras… Se aplica directamente el tofu crudo sobre la piel y se deja hasta que se reduzca y se seque, ya que es absorbido lentamente. Si es necesario iremos haciendo aplicaciones hasta que el problema se haya resuelto. Por esto es aconsejable tener siempre tofu en la nevera.

Shoyu: Es una salsa japonesa de soja que se produce mediante una compleja fermentación microbial de la soja. Es un condimento líquido fermentado durante largo tiempo a partir de la soja amarilla, el trigo y la sal marina. El shoyu, junto con el tamari, son dos salsas anti-oxidantes y anti-cancerígenas. Contiene gluten.

Tamari: Es también una salsa japonesa. Se deriva del proceso de elaboración del miso. Se diferencia del shoyu en que no contiene trigo y su sabor es más intenso. El tamari es más yang y adecuado que el shoyu en el proceso del cáncer; se usa más como medicamento y además no contiene gluten.

Tempeh : Es un alimento originario de Indonesia elaborado a partir de la soja amarilla, parcialmente cocinado y fermentado mediante un moho (Rhizopus oligosporus) que se encuentra en la misma raíz de la planta. Normalmente se presenta en dos formas: barritas naturales que necesitan cocción y barritas maceradas con salsa de tamari listas para comer, pero que también se aconseja cocinarse, como mínimo, diez minutos.

El tempeh se puede hacer a la plancha, pero a fuego lento, al vapor, al horno… Lo usaremos en estofados, cocidos, sopas, para acompañar cereales, pastas y para hacer patés. Lo podemos trocear, rallar, triturar…

El tempeh es una proteína altamente digerible y de gran valor nutritivo. No contiene colesterol y solo un 7,5% de grasa. Contiene vitaminas del grupo B.

El tempeh produce agentes naturales antibacterianos que actúan como antibiótico contra algunos microorganismos patógenos, como los causantes de enfermedades intestinales.

También contiene antioxidantes y activa la vitamina E.

 

LAS ALGAS MARINAS

El mar es una fuente riquísima de alimentos que permanece sin explotar, y podría ser, a largo plazo, una gran ayuda para la humanidad.

Las algas son uno de los alimentos más nutritivos del planeta, sirven tanto para prevenir como para curar enfermedades.

Las algas son apreciadas en Oriente desde hace más de 2000 años. Los japoneses saben que las algas influyen decisivamente en la extraordinaria longevidad y buena salud de las personas que las consumen.

El origen de la vida está en el mar. Millones de años de erosión lo han enriquecido con todos los minerales en abundancia para la vida. Las algas fabrican el 80% del oxígeno

que respiramos y contienen entre DIEZ Y VEINTE VECES más minerales que las verduras de la tierra.

Por sus cualidades y sus amplias propiedades terapéuticas, las algas serán un alimento fundamental en la alimentación del futuro.

Evolutivamente son los vegetales más antiguos, por lo que la asimilación de sus nutrientes es para todos excelente. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en hierro y calcio. También son importantes las cantidades que presentan de vitaminas, aminoácidos, enzimas y prácticamente todos los oligoelementos: yodo, magnesio, azufre, cloro, manganeso, silicio, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc… de tal forma que si consumimos regularmente algas, estamos haciendo una verdadera oligoterapia.

Por ser alimentos muy concentrados, no deben consumirse en grandes cantidades. Es mejor tomarlas diariamente y en pequeñas dosis (1 cucharada de alga cocida, diaria).

Las verduras marinas no absorben la contaminación, a diferencia de los peces. Donde el nivel de contaminación es alto, simplemente no pueden crecer, para ello necesitan aguas muy puras para su desarrollo. La considerable reducción de cultivos de nori en Japón es una prueba de ello.

Una de las propiedades de las algas es depurar nuestro cuerpo y propiciar la expulsión de metales contaminantes, radioactividad y residuos, por lo que pueden ayudarnos a limpiar las toxinas, permitiendo además su eliminación natural. Estamos rodeados de radiaciones: los móviles, los ordenadores, la televisión a todas horas, incluso en los dormitorios, equipos de música, despertadores electrónicos, en los coches, etc…

En España tenemos gran riqueza en algas, sobre todo en Galicia y en el mar Cantábrico.

Todas las personas necesitamos tomar algas, especialmente en edades avanzadas, cuando los huesos se debilitan y se requiere un aporte suplementario de minerales. Estos minerales producen en la sangre un efecto alcalinizante y desintoxicante, que depuran nuestro organismo, al eliminar los efectos ácidos propios de la dieta moderna. Las algas nos proporcionan alrededor de un 25% más de minerales que la leche, aunque no aportan calorías ni dejan los residuos no asimilables que nos dejan los lácteos. Su contenido en grasas (ácidos grasos poliinsaturados) es bajo y sus carbohidratos (bajos en calorías) no se absorben plenamente. Son ricas en vitaminas y provitaminas A, B, C, D3, E, K y en menor cantidad, la B12, especialmente el alga Nori (que es difícilmente obtenible con alimentos de origen vegetal).

Las algas contienen una gama extensa de proteínas (25%-50% de su peso en seco). Son la fuente de oligoelementos, vitaminas y minerales del futuro. Su mineralización es superior a cualquier otro alimento de origen animal o vegetal. La base mineral es necesaria para la mejor utilización de las proteínas y demás nutrientes.

Propiedades:

Las algas pueden ayudar a disolver las grasas y depósitos de mucus que aparecen en el cuerpo por el excesivo consumo de carne y productos lácteos.

-Son alcalinizantes y remineralizantes (calcio, hierro, sodio y magnesio) y especialmente calcificantes de los huesos por su riqueza en calcio, con una excelente relación calcio-fósforo, que facilita la absorción del mismo.

-Son depurativas y reforzantes. Las algas, juntamente con el miso, ayudan a eliminar los residuos tóxicos, los metales pesados… Son quelantes o limpiadoras.

-Estimulantes del metabolismo.

-Regulan y equilibran los riñones y la circulación sanguínea así como la digestión.

-Ayudan a eliminar los líquidos retenidos en el cuerpo.

-Ayudan a eliminar purinas procedentes de los alimentos proteicos.

-El yodo natural que contienen puede eliminar el yodo radioactivo absorbido por la glándula tiroides y prevenir el bocio (hipertrofia de la glándula tiroides).

-Todas las algas refuerzan y tonifican el sistema nervioso en general.

-Su riqueza en vitaminas y oligoelementos, como el zinc y selenio, refuerza el sistema inmunitario.

-Las algas se utilizan como alimento, pero también como complemento para reforzar el esqueleto, el cabello y las uñas, también para tratar problemas cardiovasculares, para adelgazar, para mejorar la circulación sanguínea, en problemas hormonales, para bajar el colesterol, en las anemias, en la osteoporosis, en el hipotiroidismo, para ayudar en los procesos de desintoxicación…

-Las algas nos protegen de la radiactividad. Las algas poseen principios activos que neutralizan potenciales agentes cancerígenos como los metales pesados y los isótopos radioactivos. En Hiroshima y Nagasaki se evidenció que las personas que consumían diariamente algas y sopas de miso, no sufrieron lesiones en las paredes del intestino delgado, ni alteraciones en el funcionamiento de las glándulas tiroides, que son las dos zonas más sensibles a las radiaciones. Esto nos indica que al consumir algas, con su yodo orgánico, hace de barrera al yodo radioactivo en un 97%.

-Las algas se consumen cocidas.

Las algas y el cáncer

-Se ha estudiado que las algas son inhibidoras del crecimiento de algunos tumores cancerígenos, como el de pulmón, el de colon, el de estómago y el de próstata.

-Las principales algas comestibles son: wakame, arame, kombu, dulse y nori. Las algas, principalmente las pardas, contienen ácido algínico que produce una gran variedad de alginatos, ácido fucínico y fucanos. Los fucanos (fucoidinas) se fijan en la superficie de las membranas de las células cancerosas e inhiben su crecimiento, produciendo apoptosis (suicidio inducido; muerte celular). Se han hecho estudios en el cáncer de colon y en el de pulmón.

Se ha observado el efecto antitumoral en células de cáncer de estómago a través de la reducción de la enzima cox-2, que genera inflamación y la inhibición de IGF, IGF-R que también son inflamatorios.

Fitoquímicos de las algas

Las algas, especialmente la wakame y la kombu, poseen glucanos, que estimulan el sistema inmunitario. También son ricas en polifenoles. La fucoxantona es un carotenoide de la familia del licopeno, es la sustancia que da el color marrón a cierto tipo de algas y se ha estudiado que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata, entre otros.

(Más información en el 2º libro “De la fibromialgia a la Salud)

ALGAS DE AGUA DULCE:

Las microalgas, como la Chlorella y la Espirulina son algas de agua dulce, son reconstructoras, muy limpiadoras y purificadoras debido a su contenido en clorofila. Las verduras de la tierra se están empobreciendo debido a la explotación intensiva.

Alga Chlorella: La Chlorella es un alga verde unicelular. Es el alimento con mayor porcentaje de clorofila del planeta y uno de los alimentos más completos. Su principal propiedad es su poder de desintoxicación del hígado, los intestinos y la sangre. Acelera la eliminación de los metales pesados.

Composición del alga Chlorella:

45% de proteínas, 20% de grasa, 20% de carbohidratos, 5% de fibra y 10% de minerales y vitaminas.

Otros beneficios para la salud de la Chlorella:

-Reparación de los tejidos nerviosos

-Refuerza el sistema inmunológico

-Mejora la digestión

-Promueve los niveles de pH en el intestino

-Mejora la capacidad cognitiva

-Mejora el nivel de energía

-Normaliza el azúcar en sangre y la presión arterial

-Es rica en vitamina B12

-Para el cáncer de hígado. Un estudio del 2009 descubrió que la Chlorella desencadena la muerte celular (Apoptosis) en las células cancerígenas del hígado (más información en la web de Green Med Info).

Alga Espirulina: Su nombre significa espiral pequeña. Fue utilizada como alimento por tribus de África, en tiempos de malas cosechas y por los Aztecas como alimento básico.

La Espirulina contiene:

-50 a 70% de proteína (la carne contiene de 18 a 22%) con un coeficiente de digestibilidad del 95%, con 22 aminoácidos, 8 esenciales.

-Vitamina B12, E (3 veces más que el germen de trigo) y F (Ácido Gama-Linolénico)

-Grasas: Ácidos Grasos Poliinsaturados.

Propiedades de la Espirulina

Estimula el sistema inmunitario para un efecto preventivo del cáncer. Es energética, retrasa el envejecimiento celular, reduce la fragilidad capilar, refuerza el hígado y páncreas, regula el nivel de glucosa, etc.

Las algas verdes son la mayor fuente de clorofila, por encima de las espinacas y las acelgas.

(Páginas 270-280 del libro ALIMENTACIÓN, ENERGÍA VITAL EN EL CÁNCER)