ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA Y CÁNCER -3ª PARTE-

Publicación 4 marzo

¿Conocéis alimentos que sean medicamentos? En este fragmento encontraréis gran variedad de ellos.

ALIMENTOS FERMENTADOS

Las verduras fermentadas o pickles nos ayudan a hacer la digestión porque nos aportan enzimas y ácido láctico. El hígado funciona mejor y nos proporcionan concentración mental y fortalecimiento de la visión. El hígado es el órgano que da fuerza a los ojos.

Suministran proteína y otros nutrientes de una forma más digerible, debido a una predigestión por bacterias u otros microorganismos. La fermentación cambia completamente las características de los alimentos. Los almidones se convierten en azúcares y alcohol, y permiten que se pueda tolerar la combinación de almidones y proteínas. Se procesan mejor tomadas con moderación. Promueven una flora intestinal saludable. En exceso alimentan al hongo Cándida albicans, que aumenta de forma exagerada.

El mejor pickle, sin duda, es la ciruela umeboshi, que es altamente alcalinizante, antianémica y calcificante. También da fuerza al estómago.

Otros alimentos fermentados son el tempeh, el miso y las salsas de soja, como la shoyu y la tamari (antiangiogénesis).

GRASAS

LAS SEMILLAS

Son la mejor fuente de grasas de buena calidad (ácidos grasos omega-3 y omega-6) y de vitamina E.

La proporción ideal entre omega-3 y omega-6 según el Instituto de Medicina de EEUU es:

Omega-3 : Omega-6 = 1:4

Las semillas pueden y deben tomarse durante todas las estaciones del año. Son la mejor fuente de vitamina E, conteniendo además, gran cantidad de proteínas y grasas de buena calidad y fácil asimilación. A nivel energético, todas las semillas contienen toda “su memoria universal”, son energía vital que permanece años y años en potencia, están vivas. Tonifican el cuerpo físico, refuerzan el sistema nervioso e inmunitario, incrementan la vitalidad y, también tienen un importante efecto de rejuvenecimiento.

Contrariamente a lo que se piensa, las semillas no engordan, si no las incluimos, claro está, en nuestra dieta diaria acompañando a los lácteos (grasas saturadas, de naturaleza energética pegajosa y acumulativa). Las semillas son recomendables para todas las edades, desde el destete hasta la vejez. Todos necesitamos un buen aporte de grasas de la máxima calidad, y éste no tiene que venir forzosamente del consumo de aceites. La mejor forma, o la más natural, es poner más énfasis en el consumo diario de semillas.

Cuando comemos semillas, es importante que sean biológicas (sin químicos), y deben ser almacenadas en lugares oscuros y fríos, ya que la luz y el calor provocan su oxidación. Si las ingerimos oxidadas, nos provocan envejecimiento prematuro, lo contrario del efecto que buscamos en ellas. Se puede notar a veces que se han oxidado por su olor y sabor rancios.

Las semillas contienen inhibidores de la Tripsina, que son difíciles de digerir, consumiendo para ello muchas enzimas. Si las tostamos conseguiremos que estas sustancias se descompongan y se vuelvan fáciles de digerir.

Las semillas más conocidas que se encuentran en el mercado son las de sésamo o ajónjoli, las de girasol y las de calabaza. También existen en el mercado mantequilla o crema de semillas como el tahin (mantequilla de sésamo), mantequilla de girasol,… Se recomienda utilizar estos alimentos naturales diluidos con agua caliente para hacer aliños. También para complementar patés, cremas dulces y postres.

Si no tomamos estas mantequillas diluidas en agua caliente, comprobaremos que son para nosotros una energía demasiado densa, espesa, que nos produciría los mismos efectos pegajosos y acumulativos de mucosidades, muy parecidos a los obtenidos con el consumo de lácteos.

ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS

DHA y EPA (ácido linolénico): Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga se encuentran en las semillas, en los aceites de pescado y en algunos frutos secos. Dan flexibilidad a las membranas biológicas, son antiinflamatorios, regulan el flujo sanguíneo, el transporte de iones,… y son útiles en la prevención y tratamiento del cáncer de hígado (según la Universidad de Pittsburg -EEUU-) y en el tratamiento del cáncer de páncreas (según la Universidad de Manchester), junto con otros muchos estudios que avalan su eficacia en el cáncer de pulmón, páncreas y próstata. Reducen la betacatenina, proteína ligada a muchos tumores; evita la proliferación de las células cancerosas e inducen la apoptosis.

Semilla de Lino o linaza. Esta semilla es útil siempre, pero se ha experimentado en enfermedades como el cáncer de mama, colon, pulmón y próstata, y en el lupus, artritis reumatoide y bronquitis, con buenos resultados. Las semillas de lino son el alimento ideal contra el cáncer de mama. Es la fuente más alta de omega-3, más que el pescado. Es recomendable tomar dos cucharadas (50gr.) al día. Modo de empleo: En un vaso de agua verter una cucharada rasa y esperar 20 minutos. Veremos cómo se forma una gelatina, debido a la capacidad de absorción de líquido de su fibra soluble. La podemos ingerir de esta forma o bien mezclada con cualquier alimento, porque no tiene sabor. Es mejor consumirla molida. Justo antes de comerlas, triturarlas con el agua de remojo para aprovechar mejor sus mucílagos (fibra soluble). Posee propiedades antiinflamatorias y desintoxicantes (expulsa tóxicos de nuestro organismo).

Semilla de Chía. La Chía, junto con el lino, son las semillas con más concentración de omega-3. Es originaria de México y fue cultivada por los aztecas para obtener energía y alta resistencia. Durante siglos esta diminuta semilla fue usada como alimento principal por los mayas y aztecas, que durante sus conquistas subsistían sólo con ella.

Contiene:

-7 veces más omega-3 que el salmón del atlántico

-8 veces más fósforo que la leche

-5 veces más calcio asimilable que la leche

-4 veces más magnesio que el brócoli

-2 veces más potasio que los plátanos

-2 veces más hierro que las espinacas

-3 veces más selenio que el lino
Nutrientes:

Tiene altísimos valores nutricionales y propiedades

Grasas: El 82% de los lípidos son ácidos grasos esenciales, omega-3 y omega-6. El contenido de omega-3 es el más elevado de los que se conocen (63%) y es fundamental para la prevención y tratamiento de numerosas patologías como las cardiovasculares, la neurodegenerativas, los procesos inflamatorios y el cáncer. Los ácidos grasos omega-3 estimulan y aumentan la fluidez de la comunicación de las neuronas. La semilla de Chía aumenta la capacidad de concentración y da equilibrio emocional. También regula la presión arterial y nos previene de enfermedades coronarias y vasculares.

Vitaminas: La Chía es una buena fuente de vitamina B.

Proteínas: Es una fuente rica en proteínas de rápida absorción que favorece el desarrollo muscular de los niños y adolescentes, así como la regeneración de los tejidos. Contiene un 22% de proteínas, todos los aminoácidos esenciales y con un gran aporte de lisina, aminoácido limitado en los cereales. No contiene gluten, por tanto puede ser consumido por celíacos.

Antioxidantes: Principalmente bioflavonoides, destacando el ácido clorogénico, el ácido cafeico, la mircetina, la quercetina y el kaempferol.

Los flavonoides son antiinflamatorios, antimutagénicos, antivíricos, de agregado antiplaquetario, y anticancerígenos (especialmente recomendable en el cáncer de pulmón y de estómago). También son importantes en la cardiopatía isquémica.

Minerales: La Chía destaca en minerales. Contiene:

Calcio: 714 mg por cada 100gr de semilla entera (la leche tiene 125 mg)

Magnesio: 390 mg por cada 100gr de semilla entera

Potasio: 700 mg por cada 100gr de semilla entera

Fósforo: 1057mg por cada 100gr de semilla entera

Estos últimos tres minerales son sinérgicos al calcio

Oligoelementos: Es una gran fuente de hierro 16,4mg/100gr mucho más que el hígado de vaca o las espinacas. También contiene gran cantidad de zinc y magnesio y escasa cifra de sodio.

Fibra: Contiene el 27% de fibra, que es reductora de colesterol y que retarda el índice de glucosa en sangre. La capa exterior de la chía es rica en fibra soluble muciloide, que al mezclarla con agua forma un gel que produce una digestión lenta y uniforme de carbohidratos sin producir picos de insulina. Cuando se come con cereales integrales se multiplica este efecto. Se recomienda, por ello, en la diabetes.

-Otras propiedades: Hay estudios del 2004, del Dr. Vladimir Vuksan del Hospital St. Michael’s de Toronto, que demuestran que en pacientes con diabetes tipo II, ayuda a reducir la coagulación de la sangre y las inflamaciones. También, con la ingesta de semillas de chía, la presión sanguínea disminuyó más que con la medicación específica. Vuksan, además, describió los mecanismos por los que la chía mejoraba la función endotelial, la fibromialgia y el nivel de hierro.

Se recomienda una cucharada de postre diaria.

Las algas. Las algas son también una fuente de omega-3. Concretamente las microalgas, espirulina y chlorella.

GLA (ácido linoléico u omega-6)

Semillas de sésamo La mejor de las semillas es el sésamo, que contiene aminoácidos y triptófano. El triptófano es un precursor de la melatonina (regula los trastornos del sueño) y de la serotonina (nos proporciona bienestar y equilibrio). Por tanto, es un excelente regulador del sistema nervioso y, también, contiene más calcio que la leche, en concreto, cinco veces más.

Otras semillas muy aconsejables son las de calabaza (antiparasitaria) y las de girasol.

Han sido un alimento importante desde la Prehistoria, especialmente en los países mediterráneos y del este. El sésamo es una de las plantas cultivadas más antiguas y la importancia de su cultivo radica en sus semillas, que resultan increíblemente nutritivas.

Hay distintas teorías sobre el orgien de su cultivo, pero se sabe que se ha extendido por todo el planeta. Hipócrates ya la recomendaba como preventivo y también en muchas dolencias.

Existen numerosas variedades de semillas de sésamo, las más utilizadas y conocidas son las de color pardo. No obstante, también se pueden encontrar semillas de sésamo de color negro con un sabor ligeramente distinto por contener otros minerales.

Las semillas de sésamo contienen cerca de un 20% de proteína, bastante más que algunos frutos secos. Cerca del 50% de su contenido es aceite rico en vitamina E, por lo que el aceite de sésamo es uno de los más resistentes a la oxidación. Estas semillas, además, son ricas en fósforo, niacina, tiamina y contienen la misma cantidad de hierro que el hígado.

Lípidos: Es una semilla oleaginosa, con un 52% de lípidos, de los que el 80% son ácidos grasos insaturados. Entre estas grasas destacan los omega-6 y algo de omega-3, y la lecitina con abundante fósforo.

Proteínas: Contiene un 20% de proteínas formadas por 15 aminoácidos con una gran cantidad de metionina (aminoácido esencial). Sus proteínas se complementan con la combinación de cereales o legumbres (arroz con gomasio o hummus,…)

Vitaminas: Poseen vitamina B1 o tiamina y B2 o riboflavina en cantidades superiores a cualquier otra semilla. También contienen B3, B5, B6, K, ácido fólico, biotina, inositol y colina. Además, vitamina E o tocoferol, que es antioxidante.

Minerales: El sésamo destaca por su gran cantidad de calcio biodisponible, 670mg en 100gr de semilla entera; la leche solo 125mg. Además, posee los minerales para asimilar el calcio como son: el magnesio, fósforo, silicio, zinc, cobre y boro. También cantidades importantes de potasio, hierro (10,4 mg contra 7,9 mg del hígado), selenio, yodo y cromo.

Antioxidantes: Contiene compuestos fenólicos llamados lignanos como: sesamín, sesamolín, sesamol, sesaminol, sesamoinol y pinoresinol.

Los lignanos dan estabilidad a los ácidos grasos presentes en la semilla de sésamo. Debido a esto, el aceite de sésamo, siendo poliinsaturado, se usa mucho en la cocina oriental.

Fibra: Contiene fibra insoluble y mucílagos que aportan una suave acción laxante y una protección de la flora intestinal.

Propiedades terapéuticas: El sésamo es una semilla energética, alcalinizante de la sangre y remineralizante, pero además destaca por:

-Fortalecer el sistema nervioso

-Mejora el metabolismo

-Su capacidad de disminuir el colesterol en sangre, previene la arteriosclerosis, la hipertensión arterial, el infarto, las hemorroides, las irregularidades menstruales (amenorrea, dismenorrea).

-Retardar el envejecimiento celular y favorecer la longevidad por su contenido en vitamina E de acción antioxidiante.

-Reducir la proliferación de hongos y bacterias.

-Inhibir el desarrollo de células cancerígenas.

-Su acción antiparasitaria.

-Fortalecer la musculatura y así potenciar las actividades físicas, también en el embarazo, en la lactancia y en la convalescencia.

-Mejorar los problemas respiratorios.

-Fortalecer los huesos (osteoporosis, caries, encías) y el cabello.

Cómo se utiliza: La mejor manera de ingerir el sésamo es mediante la elaboración del gomasio (sal de sésamo) que se usa para sazonar los cereales, verduras, legumbres,…

Se recomienda tomar una cucharada diaria de gomasio.

También podemos usar Tahín o manteca de sésamo, pero antes de consumirlo, es preferible disolverlo y hervirlo unos minutos en un poco de agua para eliminar su efecto pegajoso.

Por último hay que destacar, para aliñar, el aceite de sésamo de primera prensión en frío, que es muy estable debido a sus antioxidantes. Externamente se usa este aceite para masajes, como antiarrugas, protector solar y para las estrías post parto.
Tostado de las semillas de sésamo para la elaboración del gomasio

Esparcir las semillas de sésamo que se deseen tostar en un recipiente. Mirar detenidamente, retirando las impurezas, arenilla o piedrecitas.

Colocarlas en un colador fino, pasarlas por agua fría, y poner debajo un plato blanco para ver si están limpias, y escurrir bien.

Calentar ligeramente una sartén o cazuela, sin aceite, y añadir las semillas mojadas. Removerlas constantemente con una cuchara de madera.

Si las semillas empiezan a saltar, reducir la llama.

Cuando las semillas estén sueltas, secas y crujientes, con un ligero aroma tostado y un volumen más abultado que cuando están crudas, estarán tostadas. Su color prácticamente no habrá cambiado, será marrón claro. Si están más oscuras, significa que se han quemado y deberán tirarse. Este procedimiento solo dura unos minutos.

Añadir sal (3 cucharadas de postre por paquete de 250 gr.), y remover unos instantes para que la sal también se tueste ligeramente. La sal, al tostarse, no cambia su color. La cantidad de sal es variable dependiendo de lo que se quiera conseguir. En las enfermedades yin como el cáncer, la cantidad de sal es superior, siendo la proporción sésamo – sal = 7 – 1

Dejar las semillas ligeramente tostadas en una bandeja o plato para que se enfríen completamente. A continuación, triturarlas, teniendo en cuenta que la mitad de ellas tienen que quedar enteras. Después guardarlas en un recipiente hermético de cristal y conservarlas solo 10 días en la nevera.
Semillas de girasol y su tostado.- (hay 140 mg de calcio en 100 gr de semilla cruda)

Provienen de la familia de las margaritas, originarias de América del Norte. Hasta la década de 1960, esta valiosa semilla no se utilizó para el consumo humano. El valor nutritivo de las semillas de girasol es remarcable, contiene más proteína que la carne y la mayor parte de aceites y grasas son de naturaleza poliinsaturadas. Es una buena fuente de calcio, fósforo, hierro y vitaminas A, D, E y muchas del complejo B. La semilla de girasol es eficaz contra el Alzheimer.

El procedimiento de tostado casero es similar al de las semillas de sésamo (pero éstas no se trituran), salvo que sí cambian de color al ser tostadas (pasarán de crudo a dorado brillante). Si el color ha cambiado a marrón oscuro es que se han quemado. Se salan hacia el final del tostado, al gusto.

Se conservan bien durante unas dos semanas.
Semillas de calabaza y su tostado

Estas semillas son de tamaño más grande. Tienen un alto contenido en proteínas y grasas poliinsaturadas. Son una fuente excelente de hierro, fósforo y magnesio, este último es necesario para metabolizar el calcio que entra en nuestro organismo; también tienen zinc y vitamina A.

Contienen además calcio y vitaminas del complejo B. Las semillas de calabaza son recomendables para tratar problemas relacionados con la próstata, la cistitis, infecciones urinarias, incontinencia urinaria, vejiga irritable, como emoliente de todo el tubo digestivo, como diurético y como anti-inflamatorio. También para problemas digestivos como dispepsia, acidez de estómago, estreñimiento, flatulencia, putrefacción intestinal.

Además, se emplea para descargar nuestro organismo de parásitos intestinales, para las hemorroides, la insuficiencia renal y los cálculos renales.

El método de tostar las semillas de calabaza es el mismo que el de las semillas de girasol, y el salado también. Éstas, cuando estén ligeramente tostadas se abultarán un poco y su color cambiará de verde a marrón claro.
Semillas con gran valor nutricional: la Quinoa y el Amaranto

La quinoa y el amaranto no son en realidad cereales, son las semillas de las quenopodiáceas y poseen un gran potencial proteico.

La Quinoa y el amaranto eran considerados alimentos sagrados por las civilizaciones Incas y Aztecas.

Actualmente la FAO (Food and Agriculture Organization) nos dice: la quinoa posee los nutrientes más cercanos al ideal para el ser humano. La NASA eligió la quinoa como alimento más nutritivo para los viajes espaciales.

La quinoa es una proteína completa, hepatoprotectora, vermífuga, que favorece el desarrollo de la flora intestinal y es anticancerígena.

Ambas semillas tienen similar composición, contienen los 8 aminoácidos esenciales, destacando el 18% de proteínas en la quinoa y el 16% en el amaranto, contra el 10 – 14% de los cereales convencionales. Contienen lisina, metionina y cisteína en cantidades muy superiores a los cereales que usamos normalmente. Por ejemplo, la quinoa tiene 5 veces más lisina y más del doble de metionina que el trigo. El arroz integral contiene todos los aminoácidos esenciales, pero es escaso en lisina.

La espelta y la soja también contienen todos los aminoácidos esenciales. La espelta, que tiene una adecuada proporción de lisina y un alto contenido en triptófano, también es rico en zinc, con interesantes propiedades cardiovasculares.

La quinoa tiene proteínas superiores a la caseína de la leche, además de contener también más cantidad de hierro y calcio. Posee 1,4 veces más lisina que la soja, 5 veces más que el maíz, 20 más que el trigo y 14 más que la leche. La calidad proteica de estas semillas se debe a la cantidad de germen que poseen. La quinoa posee un 30% de germen, mientras que en los cereales convencionales es del 1% aproximadamente.

Tanto la quinoa como el amaranto no contienen gluten, por lo que pueden ser consumidos por celíacos.

La combinación de quinoa y amaranto en una misma ingesta logran un resultado mucho más nutritivo que si lo tomamos por separado, por su gran aporte de proteínas.

Estas dos semillas son además pobres en grasas y contienen más hierro, calcio, fósforo, vitamina E y fibra que los cereales convencionales. Tienen también gran cantidad de vitaminas del grupo B.

La quinoa y el amaranto son, pues, alimentos adecuados en todas las enfermedades y convalescencias.

Propiedades terapéuticas de la quinoa y el amaranto

Están consideradas como un alimento excelente y de alto valor para la alimentación del ser humano.

-Son hepatoprotectoras

-Anticancerígenas

-Vermífugas

-Potencian el desarrollo de la flora intestinal
LOS ACEITES

Otra fuente de grasas saludables son los aceites de primera presión en frío, y poco filtrados, que son antioxidantes.

Entre los aceites recomendados están el de sésamo (49% de ácido linoléico u omega-6) y el de oliva (omega-9). Su uso ha de ser comedido, porque un poco, como por ejemplo, una cucharada diaria, estimula el hígado, pero demasiado lo bloquea. En España e Italia, y en general en los países mediterráneos, se suele dar un excesivo consumo al aceite, sobre todo el de oliva; se utiliza casi en cada plato o preparación. Es recomendable emplearlo en una sola preparación diaria y utilizar el aceite de sésamo para aliñar.

El aceite de sésamo ayuda a disminuir el colesterol, es energizante físico – mental, siendo recomendable para evitar la pérdida de memoria, el estrés, depresión, insomnio y como regulador intestinal por su fibra. Su contenido en hierro y calcio lo hacen recomendable para la anemia y la osteoporosis. Previene especialmente el cáncer de colon.

El aceite de sésamo nos protege de los rayos solares (UV) debido a la alta concentración de alfa, beta y delta-tocoferoles. Tiene un gran contenido en vitamina E, Zinc y Minerales.

Para cocinar, usaremos el aceite de oliva de 1ª prensión en frío, sin refinar; y para aliñar el aceite de sésamo.

El aceite de oliva virgen 1ª prensión en frío puede ayudar a prevenir el cáncer. Protege las arterias reduciendo el colesterol LDL. Reduce la presión arterial y ayuda a regular el azúcar sanguíneo. Es un potente antioxidante.

El uso equilibrado del aceite

Existen diversos tipos de aceite en el mercado. Si nos fijamos en los de mayor calidad, hallaremos en primer lugar el prensado en frío, obtenido mediante procesos mecánicos como la trituración y con un filtrado mínimo. Este método conserva el aroma y gusto natural del aceite, retiene sus antioxidantes y previene su deterioro. Los aceites prensados en frío mantienen constante su densidad líquida a temperaturas normales e incluso frías.

Aunque el aceite más fácil de encontrar en el mercado es el de oliva, es recomendable usar el de sésamo para aliñar.

El aceite cocinado genera una energía y efecto básicamente de contracción, densidad y calor interior.

El aceite crudo tiene un efecto expansivo y de enfriamiento, dispersión y relajación. Actúa fundamentalmente en la superficie del cuerpo, mientras que el aceite cocinado actúa fundamentalmente en el interior de los órganos, principalmente del hígado. Por ello es imprescindible, en las personas con sobrepeso, tomar la raíz de daikon rallado con unas gotitas de jengibre cuando coman preparaciones con aceite cocinado. El daikon es un rábano japonés que actúa como antídoto anti-grasas, que equilibra y estimula las funciones hepáticas.

No debemos relacionar forzosamente nuestra necesidad de grasas de buena calidad con el consumo de aceites. La mejor forma de aportar estas sustancias al organismo o la más natural es poniendo más atención en el consumo diario de semillas (sésamo, calabaza, girasol, lino y chía) especialmente en invierno y en épocas frías. Es muy importante masticarlas bien, ya que igual que las leguminosas, pueden producir gases. Su escaso contenido de líquido, por otra parte, hace necesaria una buena masticación.

Existe otro tipo de aceite de sésamo, el aceite de sésamo tostado. Tiene muy buen sabor, pero por su precio, está considerado como de capricho. Se utiliza en frío, en algunas salsas y aliños de vez en cuando. También podemos utilizar alguna vez, para variar, el aceite de lino. El aceite de lino o linaza, prensado en frío, es aconsejable para cuidar y rejuvenecer la piel (agregar una cucharada sopera a la sopa de miso cuando ya está hecha y tomarlo en caliente, pero sin hervir).

Aunque la dosis recomendada es de una cucharada por persona y por día, no es adecuado poner una regla fija para todos.

Cada individuo es único y tiene unas necesidades alimenticias que dependen del trabajo que realiza. Una mayor actividad incrementa la necesidad de aceite de buena calidad.

El consumo de aceite también depende del clima. En verano usaremos aceite crudo y en invierno lo cocinaremos para que nos caliente.

Cocinando, se aconseja ser muy parcos con el aceite y poner justo unas gotas para lubricar el fondo del wok o cazuela.

Es importante aprender a preparar platos sabrosos, apetitosos y revitalizantes sin necesidad de utilizar un exceso de aceite.
PROTEÍNA ANIMAL: PESCADO

El Dr. Shinya nos dice que la grasa del pescado no congestiona las arterias. Los consumidores de pescado no llegan a desarrollar diverticulosis.

Los animales, tanto carnívoros, herbívoros y aves, tienen una temperatura superior a la del cuerpo humano, oscila entre los 38,5ºC y llega a 41,5ºC en el caso del pollo. Cuando la grasa entra en un ambiente de menor temperatura como es el cuerpo humano, se vuelve más pegajosa y densa, y dentro de los vasos sanguíneos se estanca y congestiona.

Los peces son animales de sangre fría. El aceite de pescado al entrar en el torrente sanguíneo humano con más temperatura, hace la sangre más fluida, disminuyéndonos el nivel de colesterol malo.
Pescado y aceite de pescado. La mayor protección contra el cáncer (cáncer de colon y diseminación del cáncer de seno) la ofrecen las semillas y los pescados ricos en ácidos grasos omega-3. Entre ellos se encuentran las sardinas, caballas, arenque…(las sardinas contienen oxalatos y pueden fomentar los cálculos renales en personas susceptibles).

VITAMINAS

Es distinto tomar vitaminas mediante los alimentos que en forma de suplementos. Por ejemplo, nuestro cuerpo absorbe mucho mejor la vitamina C del brócoli que la misma cantidad aislada del alimento. Cuidado con los suplementos que contienen dosis elevadas de vitaminas A y E, porque en vez de protegernos contra el cáncer, aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Las vitaminas se encuentran en todos los alimentos integrales, por lo que no es aconsejable tomarlos en forma de suplementos.

Tocoferoles:

Vitamina A → Betacarotenos → zanahoria y calabaza

Vitamina E → aceites, semillas, cereales, legumbres

Vitamina C → brócoli, coles, col de bruselas, zanahorias

La mejor vitamina para el cáncer es la vitamina D, que puede obtenerse tomando el sol de una forma prudente. Los enfermos de cáncer tienen déficit de vitamina D.

FIBRA

La Fibra es indispensable para preservar la flora intestinal que se alimenta de ella. Hay dos tipos de fibra: las solubles y las no solubles.

La fibra soluble se llama prebiótica y su objetivo es estimular el crecimiento de las bacterias beneficiosas del ecosistema intestinal, llamadas probióticas.
RECOMENDACIÓN DIETÉTICA ( Síntesis de los alimentos que nos curan)

-Consumir alimentos ecológicos. La alimentación ecológica aporta beneficios para la salud, también para el medio ambiente y permite contribuir a la diversidad biológica y a prevenir el cambio climático.

Se recomienda el consumo de:

-Cereales integrales, fuente de energía

-Harinas integrales. Pan integral de espelta.

-Incrementar el consumo de verduras como la zanahoria, la calabaza (betacarotenos), crucíferas (brócoli, coles de bruselas, col rizada, col roja,…); ajo (macerado con tamari); cebollas y puerros. Todas las nombradas, por su contenido en fitoquímicos.

-Legumbres como las lentejas, garbanzos y azuquis, por sus proteínas de buena calidad.

-Pescado blanco y azul, pequeños porque estimulan la inmunidad

-Algas de mar como la wakame, arame, kombu, dulse y nori, por su aporte en minerales. Y las de agua dulce como la chlorella y la espirulina. Todas ellas como potenciadoras del sistema inmune.

-Semillas de sésamo, calabaza, girasol, lino y chía (estimulan la inmunidad), porque contienen grasas de buena calidad.

-Aceite de sésamo y oliva de primera prensión en frío.

-Miso, salsa tamari y ciruela umeboshi, por su aporte en fermentos.

-Manzanas y peras cocidas.

-Frutos del bosque como arándanos, moras, frambuesas, etc de la temporada, en pequeñas cantidades (inhiben la angiogénesis, producen apoptosis), o bien liofilizados, porque no pierden sus fitoquímicos.

-Sal, a través del gomasio o diluida en los alimentos.

-Condimentos como la cúrcuma (anti-angiogénesis) junto a la pimienta negra. Disolver 1 cucharadita de café de cúrcuma en media cucharada sopera de aceite de sésamo u oliva y una pizca de pimienta negra para condimentar verduras al vapor o para añadir a los cereales integrales en el momento de apagar el fuego.

Y el jengibre, molido en el té, o con los cereales, o con verduras… El jengibre induce la muerte de las células cancerosas, tanto por apoptosis como por autofagia.

-Plantas como el romero, tomillo, albahaca, orégano, perejil, para condimentar cereales, legumbres, pescado…

-Setas como shiitake (donko), reishi, maitake y coriolus versicolor por ser estimulantes del sistema inmunitario. Para sopas, con verduras, legumbres…

-Para endulzar, puede emplearse la stevia en hojas (no en comprimidos).

-Beber: té verde y té kukicha (anti-angiogénesis), agua de mar purificada y diluida en agua mineral o filtrada, y la misma agua filtrada con unas gotas de limón. Todas estas bebidas alcalinizan.

(Página 280-295 ALIMENTACIÓN, ENERGÍA VITAL EN EL CÁNCER)

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5 comentarios en “ALIMENTACIÓN MACROBIÓTICA Y CÁNCER -3ª PARTE-

  1. Me ha gustado mucho tu página, voy a tratar de llevar a cabo lo que dices, a veces no resulta fácil pues o no encuentras las cosas o no confías en el lugar donde las venden, pero si se que son buenas, he oído mucho sobre la chia por ejemplo , voy a empezar por esa, veremos como me va 😉 gracias Ma Ángeles …

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